Esta semana, la ciudad catalana de Badalona ha celebrado sus tradicionales Fiestas de Mayo. Como cada año al finalizar la tradicional Cremada del Dimoni, los vecinos de la ciudad han bailado al ritmo de la mejor música en el emblemático Baile del Micaco.

El nombre de esta celebración hace referencia al micaco, que es la manera en la que los vecinos de Badalona y de numerosas poblaciones del Maresme denominan al níspero. Sorprendentemente, esta curiosa denominación tiene sus orígenes en el país del sol naciente.

Su procedencia se remonta al siglo XVI, cuando las primeras semillas del micaquer llegaron a Badalona desde Nagasaki, una zona de Japón cristianizada por el misionero navarro Francisco Javier.

Un siglo más tarde parte de Sendai la expedición Keicho, liderada por el samurái Hasekura Tsunenaga, con el objetivo de establecer las primeras relaciones entre España y Japón.Escritores como Marius Serra o el filológo japonés Ko Tazawa han estudiado los orígenes de la palabra Micaco, un caso lingüístico fascinante al ser una de las pocas palabras en lengua catalana de origen japonés que se remontan tan atrás en la historia, atestiguando los primeros contactos entre España y Japón.