El día 5 de mayo de cada año se celebra en Japón el Día del Niño (こどもの日), y es tradición decorar el interior de las casas con armaduras y muñecas guerras, así como colgar los “koinobori” en el exterior.

Los Koinobori tienen su origen en el período Edo, cuando se hizo tradición levantar estas carpas los días de cielo azul en el mes de mayo. Su significado se remite a la crónica china de la carpa que remonta las Cataratas Ryumon y se convierte en un dragón. A raíz de esta crónica, los japoneses comenzaron a levantar los koinobori en el cielo con las esperanza de que sus hijos fuesen valientes de espíritu, como la carpa. Puesto que el koinobiri también lleva implícito el significado de “ascenso” o “promoción”, se extendió rápidamente entre la gente de las ciudades y los samurái. Las carpas son peces que deciden salir del agua por voluntad propia, y que no se ponen rígidas al colocarse en la table de cortar. Por esta razón, los japoneses identifican este pez con la fuerza y la masculinidad, resultado muy apreciado para los samurái.

Además de levantar los koinobori, durante el Día del Niño existe la costumbre de tomarse un baño con raíces y hojas de lirio (“shoubu-yu“) para quitarse los males de encima. De acuerdo a la creencia, los samuráis se tomaban un baño con estas plantas antes de ir a la guerra porque la lectura de los caracteres de la palabra “shoubu” es similar a la de “bélico” o “campeonato”.

También es costumbre en este día comer un dulce de arroz especial conocido como “kashiwa mochi” envuelto en hojas de roble, las cuales tienen un significado de prosperidad para los descendientes, dado que las hojas del roble no se caen hasta que nace un nuevo brote.

El Día del Niño es, en resumen, un día para celebrar y agradecer la presencia de los niños, y para pedir por su prosperidad en el futuro.