En octubre de 1613, Date Masamune (apodado el dragón de un solo ojo), señor feudal de Sendai y una de las figuras más poderosas de Japón envió a Europa una delegación de comerciantes y guerreros samurái con la importante misión de establecer relaciones diplomáticas y comerciales con España, la gran potencia mundial del momento, e intentar conseguir un acuerdo religioso con el Vaticano a través de la figura del monje Franciscano “Sotelo” quien acompañaba a esta delegación.

Date Masamune el señor feudal de Sendai

Esta expedición, bautizada como la “Embajada Keichō”, estaba liderada por el gran samurái Hasekura Tsunenaga y pasaría a la historia por ser la primera gran misión japonesa de estas características en occidente.

Estatua de Hasekura Tsunenaga en Sendai

Casi un año después, tras un duro y largo viaje, llegaron a Sanlúcar de Barrameda donde les esperaba el Duque de Medina Sidonia, quien les facilitó las embarcaciones necesarias para remontar el Río Guadalquivir y poder así desembarcar en Sevilla. Allí, Hasekura y su séquito de samuráis tuvieron un recibimiento multitudinario por las gentes y las autoridades políticas y eclesiásticas de la ciudad y fueron alojados en el Alcázar Real. Previamente, antes de obtener los permisos necesarios para reunirse con las autoridades de Sevilla, los componentes de la embajada se establecieron en la localidad de Coria del Río, antepuerto de Sevilla, donde dejaron una profunda e imborrable huella.

Galeon Date Maru en Sendai

La Embajada Keichō permaneció en nuestro país alrededor de tres años, y durante su estancia tuvieron la oportunidad de visitar varias ciudades y localidades, como Sanlúcar de Barrameda, Coria del Río, Sevilla, Córdoba, Toledo, Madrid, Lleida, Igualada, Montserrat y Barcelona. En su viaje al Vaticano, los embajadores pasaron por Saint-Tropez, Génova, Florencia y Roma entre otros lugares.

 

Para intentar alcanzar un acuerdo diplomático y comercial con España, el samurái Hasekura Tsunenaga se reunió en la capital con el Rey Felipe III. Durante su encuentro, el samurái hizo entrega al monarca de una carta imperial de Date Masamune en la que éste expresaba sus pretensiones de amistad a favor de un beneficio mutuo. Como muestra de buena voluntad, Hasekura se bautizó en el convento de las Descalzas de Madrid en una ceremonia a la que asistió la Aristocracia más relevante de España. Impresionado por este gesto, Felipe III accedió a valorar la oferta del señor de Sendai y autorizó la partida de la embajada japonesa hacia Roma.

Ya en Roma, Hasekura y sus acompañantes recibieron una cordial recepción por las autoridades locales y tuvieron varias audiencias con el Papa Paulo V. Tras escuchar las peticiones de la Embajada Keichō, el Papa les trasladó su voluntad de enviar más misioneros a Japón y les entregó una carta para el Rey Felipe III, donde se anunciaba el regreso de la Embajada, una carta a Date Masamune y una carta a los cristianos del Japón. Sin ninguna garantía de un compromiso firme, los samuráis tuvieron que emprender el camino de vuelta a España.

Paulo V Museo de Sendai en Japón

A pesar de las buenas intenciones de esta misión y de todos los esfuerzos realizados por Hasekura Tsunenaga para cumplir con sus objetivos, los resultados obtenidos no estaban siendo los esperados, entre otras causas por motivos religiosos. Hasta el punto de que se les comunica a los embajadores que deben partir y Hasekura Tsunenaga decide volver en 1617. No obstante, debido a su fascinación por nuestras tierras y por su cultura, algunos de los samuráis decidieron quedarse en nuestras tierras para siempre.

A pesar de que la Embajada Keichō no triunfó en sus pretensiones ni alcanzó los objetivos deseados, el florecimiento de una comunidad de hombres y mujeres con el apellido “Japón” en Coria del Río constituye un testigo vivo y un recuerdo imborrable de aquella expedición de embajadores. A raíz de este descubrimiento, ambas comunidades han estrechado sus lazos de amistad, fomentando el intercambio cultural entre los dos países y promoviendo iniciativas comunes que han recibido el reconocimiento de la casa Imperial japonesa así como del futuro Emperador de Japón: el Principe Naruhito, quien en 2013 con motivo del 400 aniversario de la partida de la Embajada Keichō visitó Coria del Río y rindió homenaje a los descendientes de aquella expedición plantando un cerezo en el paseo Carlos de Mesa como símbolo de una amistad duradera.

Imagen de Samurai mirando hacia la Torre del Oro en Sevilla (PALACIO SAMURAI HJAPÓN ALELLA)