La ceremonia del té en Japón destaca por su uso principal: la purificación de las almas. Sus inicios remontan al 2700 a.C., cuando el imperio chino usaba esta bebida como medicina.

La aparición de esta cultura en el mundo japonés apareció durante el periodo Kamakura en el siglo XII. El monje budista conocido como Ei-Sai (1141- 1215) escribió la primera receta del proceso de cultivo y eficacia de este té tan especial que posteriormente sería muy importante para ellos.

Acorde con el texto, las hojas de té se extraían de los cultivos y se troceaban hasta quedar trituradas, luego se vertía agua casi hirviente y asimismo se veía. Actualmente, encontramos el té macha, una variedad “moderna” del original té verde.

Las primeras semillas de té verde las consiguió este mismo monje Ei-Sai, y las envió al monje Myoe conocido en Kioto, quien las plantó y creó el primer campo de té en Japón. Muy poco a poco, su consumo empezó a ser frecuente entre monjes, convirtiéndose en una herramienta fundamental para las relaciones sociales entre Samuráis. Ellos mismos inauguraron la ceremonia del té o Chá, mostrando así las utilidades de los accesorios para preparar el té, procedentes de China.

Principalmente, la región de Uji en Kioto proporcionaba las cultivaciones del té debido a su localización geográfica y la diferencia de temperatura. Su cultivo fue tan útil en esa zona que, hoy en día, aún se reconoce como el mejor sitio para desarrollar el Chá.

A finales del siglo XV, otro monje conocido como Murata Juko creó lo que actualmente se conoce como el Wabi-Cha. Esta ceremonia combinaba la ceremonia del té, resaltando sus utensilios necesitados, con el budismo zen. Consecuentemente, la ceremonia del Chá fue muy sencilla: producía un efecto de paz y la tranquilidad de una mente serena.

Después de su introducción en Japón, el periodo Edo marcó la diferencia. No solo los Samuráis empezaban a beber té, sino que los japoneses en general también bebían. Por aquel entonces, las hojas secas se hervían para crear el té.

En 1738, la preparación del té cambió. Nagatani Soen, un conocido productor de té en Japón, desarrolló un método llamado SenCha. Este consistía en vaporizar las hojas arrancadas y luego secarlas entre las manos. Haciendo esto, se obtenía un sabor más profundo, un aroma más fresco y un color transparente.

El SenCha, entonces, empezó a conocerse por todo Japón y la gente lo empezó a consumir hasta día de hoy, que se sigue con su tradicional cultivación.

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