Una habitación de una casa tradicional japonesa se denomina washitsu. Su gran característica es que está definida por un tatami y su tokonoma.

El tokonoma es un pequeño espacio de una habitación que se encuentra un poco más elevado que el resto. Por ejemplo, en muchas de las casas occidentales se encuentra en recibidor, donde hay algunos objetos sobre él que actúan como decoración.

El tokonoma es esa parte de una casa oriental, descrita como un pequeño altar, en la cual se concentran los elementos de la decoración de una habitación. Plantearemos un tokoma totalmente japonés, pero este se puede substituir por sus propios objetos de decoración.

Un buen tokonoma japonés contiene un pergamino desplegable decorativo que se denomina kakemono y también un arreglo floral como sería un pequeño árbol bonsái. Estos objetos son fundamentales en la decoración japonesa.

Históricamente, desde hace más de 500 años el tokonoma es la viva imagen de los altares budistas de los hogares.

Se ha podido observar que los elementos en un tokonoma son escasos y esto es debido a la famosa frase de “menos es más” que los japoneses plantean frecuentemente.

La perspectiva que se obtiene con esto es limpia y simple, sin muchos detalles y sin estar muy cargado. También, este es de los lugares más honorables de una casa japonesa.

Se dice que el secreto de un tokonoma es el equilibrio en la asimetría y no se debe construir en el centro de la habitación. Se debe encontrar a uno de los lados de las cuatro paredes.

Además, sus elementos no pueden estar puestos en línea recta, sino que tienen que encontrar el equilibrio entre tres elementos de la naturaleza, como son el sol, la luna y las estrellas. Por esto, se podrían colocar en forma triangular o rectangular.

Su principal objetivo es mantener una conexión perfecta con la naturaleza que se representa normalmente con en bonsái.

Cada uno de sus elementos también simbolizan algo. En cambio, en muchas de las casas occidentales se encuentran decoraciones por lo bellas que son y por lo bien que quedan en el ambiente en el que se encuentran.

En otras palabras, los tokonoma japoneses pretenden que con el tiempo se desgasten esos elementos que se han colocado simbolizando la conexión perfecta con la naturaleza, hasta llegar al punto de tener que cambiarlos.