Seguro que muchos os preguntáis…¿Qué es un tatami?

Tapiz acolchado sobre el cual se practican deportes como el yudo, el kárate y otras artes marciales. Los tatamis se emplean para revestir los suelos de las habitaciones de estilo japonés en los hogares, en los ryokan, los restaurantes, los templos budistas y las salas para la celebración de la ceremonia del té, entre otros.

Originalmente, el uso de los tatamis se asociaba a la clase alta japonesa. Aunque hoy en día, casi toda la población de Japón tiene al menos un tatami en alguna de sus estancias de casa. Aunque muchos aspectos de la cultura japonesa proceden de China, se cree que el tatami se originó en el archipiélago nipón. El tatami más antiguo de Japón que se conserva a día de hoy data de mediados del siglo VIII y se conserva en el Shōsō-in, un edificio del templo Tōdai, en Nara.

 

Por si se dispone de poco espacio, aunque en los países occidentales como en España no lo hayamos considerado, en países orientales como Japón se han empezado a diseñar habitaciones con diferentes funcionalidades repartiendo el tatami estratégicamente dentro de una misma estancia.

Cada tatami consta de tres partes: tatamidoko (interior), tatamiomote (exterior) y tatamiheri (lateral).

El tatamidoko es una plancha con un grosor aproximado de 5 centímetros que se elabora tejiendo paja de arroz. Sin embargo, en los últimos años, problemas como la caída del suministro de paja y la proliferación de moho y ácaros por el uso de este material se han traducido en un uso extendido del poliestireno extruido y las fibras blandas.

El tatamiomote se elabora con tallos de junco. Los juncos son la urdimbre que se trama con hilos de cáñamo o seda. Recientemente se utiliza también papel o plástico, además del junco, que en muchos casos procede de China por su precio asequible. Cuando el tatami es nuevo, destaca por su verdor y su aroma, pero el color se va desgastando con el uso. Si la superficie sufre daños, esta se puede revestir, de modo que es posible utilizar el mismo tatami durante decenas de años.

El tatami es relativamente elástico y destaca por su capacidad de aislamiento térmico, así como por la comodidad de poder caminar descalzo sobre él y su utilidad para regular la humedad.

Dejando de un lado la estética, está demostrado que dormir en un tatami a ras de suelo tiene muchos beneficios. Por ejemplo, reducir el nivel de estrés, los dolores musculares, etc.